La moción de Pelahustán guardaba una sorpresa: el nuevo alcalde, de UCIT

 

 

Si Lope de Vega o Francisco de Quevedo vivieran para contarlo, el Ayuntamiento de Pelahustán hubiera sido, probablemente, el irremediable escenario de algunas de su hilarantes obras. Porque lo que ha sucedido en este consistorio en las últimas semanas a consecuencia de la moción de censura contra el alcalde, que fue reemplazado ayer en un pleno lleno de sorpresas, es para echarse a reír o llorar, dependiendo de cada cual.

        

Ya era sorprendente que cuatro de los cinco concejales del Grupo Municipal del PP presentaran un voto de censura contra el alcalde, Francisco Javier Sánchez Moreno, también del PP. Pero lo que rompió todos los pronósticos es que un convidado de piedra, el concejal independiente de UCIT, Ramón García Soto, sea el nuevo regidor de este pequeño pueblo de casi 400 habitantes, situado al norte de la provincia, que en doce años ha vivido dos mociones de censura.

 

La Corporación está compuesta por siete concejales, de los que cinco son del PP, uno del PSOE y el citado independiente, que ha sido el «tapado» de los ediles censores en esta historia.

 

Deseo irrealizable

Un dirigente provincial del PP decía esta semana a ABC que confiaba en que el voto de censura no properase. «Estamos trabajando en ello», aseguraba. Pero parece que era más un deseo irrealizable, como ayer quedó patente.

 

Con la presencia de la Guardia Civil por lo que pasara -en 1997 se armó un gran belén con motivo de la primera moción de censura-, al pleno no le faltó de nada. Bueno, sí. El alcalde saliente no se presentó.

 

La sesión se desarrolló dentro de un clima tranquilo en un pequeño salón en el que las humedades campan a sus anchas. El medio centenar largo de vecinos que acudió a la cita tuvo que apretarse tanto que no cabía un alfiler. Y los cuatro ediles censores, entre los que hay uno que ya fue concejal en un anterior gobierno socialista, eligieron a Rafael González Amigo como portavoz para explicar los motivos que les llevaron a reprobar a su compañero de siglas Francisco Javier Sánchez Moreno.

 

González Amigo acusó al alcalde de haber abandonado sus funciones, de no respetar los acuerdos que suscribía con los demás miembros del equipo de Gobierno, de hacer un uso indebido del teléfono móvil del Ayuntamiento y de haber pagado facturas sin el consentimiento del tesorero municipal.

 

Abundando en las cuestiones, González Amigo añadió que la auxiliar del Consistorio tenía que estar detrás del regidor para que firmara papeles, que Sánchez Moreno había hecho llamadas a «teléfonos eróticos» por un valor próximo a los 300 euros y que también había cogido dinero de la caja para pagar gastos municipales en el bar de la madre y de un hermano del alcalde. González Amigo enseñó las facturas que así lo demostrarían, aunque el alcalde dejaba notas del dinero que, se presupone, tomaba prestado.

 

El as en la manga

A todo esto, la gota que colmó el vaso de la paciencia de los censores fue, según vino a decir González Amigo, que Sánchez Moreno intentase «ponerse» un sueldo el año pasado.

 

La sorpresa para el público, acompañada de un largo murmullo, se produjo cuando González Amigo anunció que su candidato para alcalde era el edil de UCI, que estuvo en las filas socialistas la pasada legislatura. Pocos conocían, entre ellos los ediles del PP, el secretario del Ayuntamiento y el concejal socialista, Pablo Muñoz -se enteró momentos antes al leer el expediente-, el as que escondían en la manga.

 

Sin Sánchez Moreno en el salón, se dio lectura a una carta que éste envió para defenderse. Escrita en tercera persona del singular, en la misiva decía que había podido cometer errores y fallos, «como ser humano», pero siempre se había esforzado «hasta el límite» de sus fuerzas y conocimientos, superando muchas «dificultades y obstáculos». Sánchez Moreno, elegido alcalde por primera vez en 2003 y reelegido en 2007, afirmaba que sentía un «profundo dolor y una gran pena» porque se sentía «traicionado» por aquellas personas en las que confió. Pero a pesar de ese dolor, añadía que su conciencia «está muy tranquila».

 

Para terminar, recordó que las «traiciones se pagan y el tiempo da y quita la razón, y pone a cada cual en su sitio». Se despidió deseando el «bienestar» de Pelahustán y su gente.

 

Críticas a los periodistas

Antes de la votación, el concejal socialista Pablo Muñoz, que fue alcalde de 1999 a 2003, calificó de penosas las acusaciones relatadas por González Amigo y señaló como responsables no sólo al alcalde, sino al Grupo Municipal del PP. Solicitó la creación de una comisión de investigación para verificar los hechos denunciados por González Amigo y para indagar en las cuentas desde 2006.

 

Un edil censor, Víctor Gerardo González Alonso, puso la guinda. Criticó a los periodistas por acudir sólo a la «morralla». Esto provocó que el socialista Pablo Muñoz le exigiera unas disculpas, que no hubo. 

 

Toledo, 01-02-2009

Fuente: abc.es